
Van a matar al gato. Es lo que van a hacer. Y es que de verdad hay gente a la que no se le debería de permitir tener plantas, animales e hijos. No quiero ahondar en detalles, pero para poner un poco de contexto, el Chukus y yo vivimos hacinados en un departamento de 3 habitaciones en la ciudad de Boston, tenemos como compañero de casa a un sicótico y el otro ya de plano vive en el hospital por depresión clínica (¡Qué lindo el "primer mundo" de individualismos estúpidos y enfermedades mentales!).
Nuestro compa, tiene una gata, félina, ojalá que fuera de las otras que bien nos caería para que nos limpiara el baño. La gatilla tiene su personalidad, agudizada con el estress de vivir con alguien con problemas mentales. El pobre animal no hace más que razguñar a quien se deja y moder a quien tiene cerca, es medio tonta o ¿será que todos los gatos son así?, pero es que no aprende. Se le dice que no algo, se le espanta, moja, grita y nada 5 seg lo vuelve a hacer. Se nota por mi tono que no soy amante de los gatos. No lo soy, no me gustan, no me laten, no me llaman, no me mueven, pero vamos soy yo.
El gato en cuestión es el hijo de una relación fallida de nuestro compa. La novia queriendo un hijo que él no consintió se conformó con un gato. ¡Qué lindo nuestro gatito!, pero tú lo cuidas, y fue así como el gato terminó aquí. Como todo juguetito nuevo nuestro compa pasaba horas jugando con ella, horas horas, porque debo comentar que trabaja sólo 3 horas a la semana, y el gobierno le paga incapacidad por sus pedos mentales.
Terminó con la novia, se deprimió más de lo que estaba, nunca volvió a jugar con el gato, y ahora a puro grito y chingadazo lo trata. Menciono que parte de las manías entre miles que tiene, es que habla solo, le habla a la televisión y le habla al gato, en el blog de Chukus puede encontrar más historias. Ayer hablaba con el gato y le decía que podía hacer lo que ella quisiera por los siguietnes 8 días, porque después le llevaría al albergue para mascotas.

Me atrevía a interrumpir y le dije: "¿la vas a regresar?, -Sí nadie va a querer vivir conmigo con un gato como este que razguña y muerde, y si me cambio nadie me va a aceptar con un gato así.
Se hizo el silencio. Claro, claro es la culpa del gato.
Un gato de esa edad y con la poca sociabilidad de este lo van a terminar sacrificando.
Es como devolver un producto defectuoso al super.
La novia venía cada mes a hacerle la visita a SU gato que el pendejo de su novio cuida. Le traía un juguete o un collar nuevo y con eso cumplía por todo el mes (Estoy temblando de miedo, en serio)

Me siento mal de la falta de madurez, de la crueldad, de la falta de corazón para con ellos mismos y para con todo. Buscan en las mascotas las respuestas a su soledad, a su incapacidad de querer a alguien, a todos sus vacios y cuando no funciona, pues se devuleve a la tienda y san se acabo.
Nosotros no podemos hacer nada más que escribir una carta a la Sociedad Protectora de Animales de denunciar a estos dos pendejos, dejarles claro que no les vuelva a dejar adoptar pero ni una mosca. No nos podemos hacer cargo del animal por que prontos estamos por irnos y no podemos cargar con ella. Pero me quedaré con la duda de que hubiera pasado. Igual y con un poquito de amor y buenos tratos.... eso es mi mente romántica trabajando
Lo que es escalofriante es que la ex-novia está buscando adoptar un hijo, y como toda gringa va a terminar yendo a Cambodia , China o Ubequistán para que le den un chamaco rápido, ya que tienen un montón. (Esto se lo tenemos que agradecer a Angelina Jolie, que impuso la moda) ¿Qué irá a ser de ese chavito? de por sí ya jodido por que es huérfano, con alguien así de madre.

Esta es una sociedad de desechables, donde todos somos mercancías que estamos en riesgo de ser desechados cuando no cumplimos con las expectativas de comprador, jefe, esposo, madre, hijo, amante etc ustedes siganle la lista.
Creo que después de todo la Jazz estará mejor en el cielo de los gatos, que aquí mirando a los pájaros desde la ventana, aguantando los desentonados conciertos de su dueño y tratando de llenar los vacíos de dos cajas de cartón.